miércoles, 26 de octubre de 2016

En Aragua se consolida la agricultura urbana como nuevo modelo productivo

Conjunto residencial Antonio Ricaurte es una vitrina de lo que se produce en los urbanismos de la Gran Misión Vivienda Venezuela

Una nueva forma de vida han adoptado los habitantes del urbanismo socialista Antonio Ricaurte, ubicado en la parroquia Caña de Azúcar, municipio Mario Briceño Iragorry, estado Aragua, espacios donde los ciudadanos impulsan el nuevo modelo productivo de la agricultura urbana.Este emblemático complejo habitacional fue entregado por el presidente de la República, Nicolás Maduro, el 30 de diciembre de 2015, cuando se alcanzó la meta de la vivienda número un millón otorgada al pueblo venezolano.Este urbanismo de 1520 apartamentos, edificado por la Gran Misión Vivienda Venezuela (Gmvv), se construyó en convenio con la República Popular China, como resultado de la política internacional consolidada por el líder socialista Hugo Chávez y que continúe el presidente Nicolás Maduro.680 apartamentos fueron construidos en una primera fase, en 34 torres, para dignificar la calidad de vida del pueblo aragüeño. Las unidades familiares poseen 3 habitaciones, 2 baños, sala, comedor, lavandero y cocina.La organización del pueblo ha sido de vital importancia en la convivencia y creación de la nueva conciencia productiva en este desarrollo habitacional, en el que resaltan los valores socialistas y humanistas.Clap a la vanguardiaLos Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap) son parte de las muestras que ha tenido esta nueva comunidad para fomentar el buen vivir de sus habitantes y garantizar la distribución de los rubros alimenticios y de primera necesidad, a través de este sistema implementado en el todo el país para superar la guerra económica que boicotea la distribución de alimentos y productos declarados o no de primera necesidad.En menos de un año, este urbanismo se ha convertido en referencia de organización y trabajo productivo, pues sus habitantes representan el tesón y la constancia del pueblo para defender los logros sociales conquistados en Revolución. En el Antonio Ricaurte ya se encuentran establecidos 3 Clap, que se encargan de atender un aproximado de más de 200 familias.María Luisa Sánchez, vocera de uno de los Clap de este urbanismo, explicó que en cada torre ya ha activado un espacio productivo para la cosecha de rubros, como frijol, tomate, pimentón, cilantro, entre otros y llevar estos alimentos a unas 20 familias por cada torre.Afirmó que están contribuyendo a superar la situación económica que se vive en el país. Esta es una nueva forma de vida, tenemos que producir, muchos años hemos vivido de la renta petrolera, pero hemos olvidado un poco lo que es la siembra de alimentos", manifestó Sánchez.La líder comunitaria explicó que en cada torre existe un vocero que coordina la entrega de las bolsas de alimentos, mediante el sistema casa por casa. Este apoyo a las familias es posible, gracias la organización de las instituciones del Estado junto al pueblo.Además de la distribución de las bolsas, en cada Clap se estableció una unidad productiva familiar, que se encarga de la elaboración de rubros de limpieza e higiene personal, como jabones, desinfectantes, entre otros productos.Patios productivosEl trabajo de la tierra es otro de los logros que exhiben con orgullo los habitante del desarrollo habitacional, donde desde enero de este año 2016 se activaron los patios productivos, uno de los 28 que están en plena producción en el municipio Mario Briceño Iragorry.Héctor Prado, otro vocero de los Clap en la torre 13, acotó que la siembra en los patios productivos ha sido otra de las formas de demostrar el empeño y la creatividad de la gente, para solventar la coyuntura económica que se vive a escala nacional."Con las circunstancias económicas que estamos viviendo, nos hemos abocado a aportar nuestro grano de arena y seguir adelante construyendo patria. Hemos logrado sembrar en nuestros patios productivos por medio de la autogestión", manifestó.Prado destacó que a pesar de que los vecinos dedicados en este espacio para la siembra no son expertos en el área agrícola, han logrado la cosecha de rubros como frijol, maíz, quinchoncho, lechosa, tomate, pimentón y ají, los cuales se han dado de manera óptima en los jardines del urbanismo Antonio Ricaurte."Tratamos de dar lo mejor de nosotros e incluir todos nuestros vecinos, para que se aboquen a la siembra y así incentivarlos a producir. Todo lo que sembramos acá es compartido en la torre e inclusive dentro del urbanismo, sin ningún tipo de costo", dijo.Este es un trabajo que se realiza en colectiva -relató Prado- pues cada uno de los vecinos proporciona semillas, trabaja la tierra y mantiene los espacios.Agricultura urbana se consolidaCada espacio es aprovechado por los habitantes del Antonio Ricaurte, para sumarse al Plan Nacional de Siembra de la Agricultura Urbana, que se promueve en todo el país, para producir alimentos saludables y libres DE químicos.Huberto Rodríguez, vocero de la torre 2 y miembro del Clap, relató que desde su llegada al urbanismo ha trabajado la tierra con la siembra de yuca, frijol quinchoncho, maíz, cilantro, berenjena, entre otros."Como Clap no solo nos encargamos de llevar la comida a cada habitante, sino además nos hemos sumado a la siembra de alimentos. Nos organizamos en asambleas de ciudadanos, para dar responsabilidad a cada uno de los vecinos", relató.Para Rodríguez, llevar los conocimientos del campo a la ciudad es una de las tareas principales del pueblo, además de una manera para consumir alimentos naturales y llevar una alimentación balanceada.Esta experiencia del emblemático urbanismo de la vivienda Un Millón, es una vitrina de lo que se produce en los urbanismos de la Gran Misión Vivienda Venezuela que se han sumado a la siembra agrourbana desde sus espacios.Con información de AVN.



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